Acción Social de las Empresas


Cuando hablamos de “Acción Social” nos estamos refiriendo a la utilización de recursos humanos, técnicos o financieros para ayudar a los colectivos menos favorecidos en la sociedad, tales como discapacitados, habitantes de países subdesarrollados, ancianos, drogodependientes, jóvenes… La acción social ni se confunde con ni es la parte fundamental de la Responsabilidad Social de las Empresas.

La acción social puede articularse de diferentes formas:

  • destinar a la acción social un determinando porcentaje de los beneficios o de los dividendos
  • que el importe del clásico regalo de Navidad que hacen las empresas a sus empleados se destine a una ONG
  • permitir que los empleados que quieran, durante un número determinado de días al año, en vez de acudir a su centro de trabajo, dediquen ese tiempo a colaborar con organizaciones de ayuda humanitaria, sin que por ello su percepción salarial se vea perjudicada.
  • pedir la colaboración de los clientes con determinadas ONGs
  • etc…

La acción social de la empresa ha de brotar de conciencia de la organización de su responsabilidad y ser manifestación de su deseo de participar activamente y contribuir positivamente al desarrollo de la sociedad. Así pues, este tipo de acciones, lejos de formar parte de las acciones publicitarias de la empresa encuentran su marco y justificación en consideraciones estratégicas. Siendo así, como todas las decisiones empresariales, este tipo de acciones han de diseñarse con el máximo rigor y evaluarse periódicamente con el fin de verificar que siguen respondiendo a la visión y valores de la organización, que cumplen con los objetivos perseguidos y que se desarrollan conforme a los principios de eficacia y eficiencia. Tomado esto en consideración, Urriolagoitia y Vernis tras analizar la gestión social de 8 empresas del IBEX 35 (“La gestión de la filantropía en las grandes empresas españolas: de la caridad a la sostenibilidad”. (2008), Instituto de Innovación Social de ESADE – U. Ramon LLull) han creado una matriz que les ha permitido identificar 4 modelos de gestión de la acción social de la empresa. Sobre el eje vertical han considerado hasta qué punto la gestión social está alineada con la actividad principal de la empresa. En un extremo estarían aquellas empresas que apoyan acciones de cualquier tipo y, en el otro, aquellas que tratan de alinear al máximo las actividades sociales con el know-how de la empresa. Sobre el eje horizontal han considerado hasta qué punto las empresas, al apoyar determinadas acciones, persiguen crear valor económico y social.

Según los citados autores, Cuando una empresa desarrolla sus actividades de acción social de acuerdo al modelo estratégico contribuye a solucionar graves y complejos problemas sociales a la vez que genera importantes beneficios para si misma que van desde el fortalecimiento de su reputación hasta la motivación y retención de sus empleados, el conocimiento más profundo del mercado o el fortalecimiento de su cadena de producción. Fruto de sus análisis han identificado una serie de acciones comunes a las empresas excelentes en la gestión estratégica de su acción social:

  • Alineamiento estratégico: la única forma de generar valor social y económico es que la acción social sea parte integrante de la estrategia corporativa y esté en coherencia con la visión, misión y valores de la empresa.
  • Foco: Cuanto más concentrados estén los esfuerzos en un área específica, mayor será su eficacia y su impacto en la sociedad; además más fácil será para sus grupos de interés reconocer las actividades de acción social de la empresa.
  • Ser actores no meros donantes: Utilizar los recursos centrales del negocio para generar beneficios sociales. Así, se creará a la larga  una convergencia entre los intereses de su acción social y los intereses del negocio.
  • Colaborar: buscar partenariados con instituciones especializadas como ONG’s es un instrumento clave, pero no desde la perspectiva donante/receptor, sino desde el establecimiento de relaciones de trabajo conjunto en la gestión de los proyectos, realizando evaluaciones periódicas del avance y midiendo los impactos sociales.
  • Implicación de la alta dirección: Transmite el mensaje que la acción social es un tema relevante dentro de la organización, creando un ambiente que permita imbuir los principios de la acción social dentro de la organización.
  • Formalizar procesos: la filantropía corporativa no puede gestionarse al margen de la gestión de la empresa. Es necesario formalizar los procesos de decisión y gestión de las actividades de acción social dentro de la empresa.

 

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