La RSE, entre la ética y la gestión


La Responsabilidad Social transita entre la ética y la gestión empresarial. La ética propone un ideal de sociedad más justa e igualitaria y propone a las empresas un papel en el camino hacia ella que la gestión empresarial ha de materializar. La Responsabilidad Social se mueve así en la tensión entre lo que debe ser y lo que se puede hacer. Como consecuencia deben tenerse en cuenta algunas consideraciones:

  • Cómo hemos dicho, la ética plantea a las empresas un ideal siempre presente y les exige una gestión acorde con él, las impele a “hacer el bien”. Es exigible a las empresas que siempre “hagan el bien”, pero no se les puede exigir que hagan todo el “bien posible”, sino el que realmente está a su alcance dada su situación y posibilidades. Una ética que exigiese siempre realizar todo el bien posible sin atender a la realidad de los agentes ético sería inoperativa, por frustrante para los agentes y porque no permitiría en la práctica distinguir entre comportamientos éticamente adecuados e inadecuados ya que su propuesta irrealizable individualmente conduciría a considerar como inadecuados los comportamientos de todos los agentes.
  • Hay que distinguir entre juzgar una práctica concreta y juzgar de modo general un ethos empresarial, una disposición permanente de las empresas a encarnar el papel que la ética les asigna en el camino hacia esa sociedad más justa e igualitaria que ésta propone. Cómo ocurre en el ámbito personal, en el que una buena persona puede tener comportamientos inadecuados, así también una empresa responsable puede llegar a realizar una práctica inadecuada.
  • En el caso anteriormente planteado, habrá que valorar si la práctica inadecuada pone en cuestión el juicio positivo que pueda realizarse sobre el ethos empresarial del que hablábamos por entender que, dada la naturaleza de tal práctica, ésta manifestaría una oposición evidente al papel a asumir por la empresa en el camino hacia el ideal ético propuesto; o si puede ser atribuible a un error concreto de evaluación acerca de la acción que una situación podía requerir.
  • Dado que la gestión se mueve en el terreno de lo realmente posible, hay que asumir que, en ocasiones, la elección correcta será decantarse por la menos mala de las prácticas realmente posibles, por aquella que menos ponga en cuestión el papel que las empresas deben jugar en el camino hacia una sociedad más justa e igualitaria.
José Manuel Barco Sousa
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