Evolución de la Relación con las Partes Interesadas 1


Como todas, las relaciones entre organización y grupos de interés van evolucionando progresivamente a medida que, a través de un diálogo constante, se profundiza en el conocimiento mutuo, se genera confianza recíproca y se establecen vías de colaboración:

1. En el primer momento de la relación, previo al establecimiento de cualquier contacto formal más allá de los establecidos por regulación legal o por la misma naturaleza de la organización (contactos con la Representación Legal de los Trabajadores o Asambleas de accionistas, por ejemplo), la primera tarea que acomete la organización es la identificación de stakeholders y de los intereses de los mismos. En este momento se identificarán además aquellos que son más cercanos y sobre los que razonablemente, la organización tiene una mayor capacidad de influencia.

2. En un segundo momento de la relación comienzan a establecerse contactos, que tiene un carácter más bien instrumental, en la medida en que se incardinan en una estrategia que lo que pretende es recabar la información necesaria para implementar un sistema de gestión de riesgos que permita a la organización defenderse de los posibles peligros que pudieran derivarse de las percepciones de los stakeholders.

En este marco, se hará además una nueva prelación de grupos de interés que asignará relevancia a los stakeholders en función de la relevancia que se otorgue a los riesgos asociados a cada uno de ellos y de la posibilidad real de que dichos riesgos se conviertan en peligros reales.

.

3. Este segundo momento debería evolucionar hacia una nueva consideración de la información obtenida de los stakeholders en cuanto indicaciones pertinentes para focalizar la atención de los procesos de mejora continua hacia los aspectos que los grupos de interés nos señalan. La percepción que la organización tiene de la relación que puede mantener con sus grupos de interés cambia, comenzando a vislumbrar los tintes colaborativos que puede caracterizarla si establece y alimenta adecuadamente.

4. En una etapa ulterior, la organización, al ser consciente del valor que determinados grupos de interés pueden aportar, debería apostar por la participación de éstos en las etapas de diseño, desarrollo e implantación de determinadas políticas y procesos. No cabe duda que la entrada a esta fase deberá superar ciertas reticencias tanto por parte de la organización, que deberá considerar hasta qué punto está dispuesta a desvelar sus políticas y procesos diferenciales a agentes externos, como por parte de los stakeholders, que pueden correr el peligro de asimilarse a un miembro del cuerpo organizativo perdiendo así cierta distancia y capacidad crítica. Sin duda, lo más beneficioso para ambos será no desvirtuar su propia naturaleza en el devenir de la relación, que es lo que les hace recíprocamente enriquecedores, delimitando con claridad el alcance y objetivos de la colaboración e identificando posibles conflictos y limitaciones.

A medida que la relación avanza y desde el respeto la propia identidad deben también aumentar la lealtad y transparencia de ambas partes no abandonando los ámbitos de encuentro a menos que se perciba que seguir alimentando esa relación es traicionar la propia identidad y siendo plenamente consciente de las exigencias deontológicas que se desprenden del hecho mismo de haber mantenido esa relación (respeto hacia la otra parte y sigilo en aquellas cuestiones que pueden ser diferenciadoras o estratégicas para la otra parto y que un bien mayor no exige que sean desveladas).

En cualquier caso, aceptar la relación debe ser un acto consciente y, consecuentemente, abandonarla debe ser un recurso extremo.

José Manuel Barco Sousa
José Manuel Barco Sousa on FacebookJosé Manuel Barco Sousa on Linkedin

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Una idea sobre “Evolución de la Relación con las Partes Interesadas