Triple Balance


No cabe duda de que, con su actividad, la empresas persiguen ganar dinero, obtener beneficios. Éste es, además, un fin legítimo y respetable. Sin embargo, de lo dicho hasta el momento se deduce que, además de prestar atención a los aspectos económicos de su actividad, las empresas deben prestar también atención a otros aspectos que podemos agrupar  bajo las categorías de “sociales” y “medioambientales”.  Si bien la actividad de las empresas está al servicio de la obtención del fin económico que les es propio, deben ser conscientes de los impactos que su actividad produce en el medioambiente y en su entorno social e intentar eliminar las externalidades negativas que impactan en ellos y de las que son responsables. Así pues, la información básica de las empresas no puede ya ceñirse exclusivamente a los aspectos económicos y la valoración de las mismas ha de contemplar otros aspectos de la actividad empresarial además de los recursos que consume y los beneficios económicos que obtiene.

Fue John Elkington, en 1994, el precursor de estos planteamientos que postulan que el éxito empresarial incluye más componenetes que el económico y que plantean la necesidad de medir e informar también del desempeño social y medioambiental de las empresas.

José Manuel Barco Sousa
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